Ella se traspasaba de fantasía, como se la pasaba diciendo la gente que la miraba pasar por la calle. Ella hacía su vida desde aquella vez que vio esa películas de princesas y duendes. Ella contestaba con frases de cuentos de hadas y polvos mágicos. Nadie la comprendía. Ella de vez en cuando se sentía de allí, nunca de donde todos creían que necesitaba una piedra a la realidad. Ella se mimetizó en sus sueños, creyendo que algún día podían ser verdad. Pero la historia no tiene final, los sueños no los tienen. Ella, es un sueño en vida, y no tiene terminación para lograr lo que quería.